
Hacer vino en la Ribeira Sacra no es para cualquiera; es un desafío físico. Las pendientes en las que se plantan los viñedos hacen el trabajo muy difícil y al mismo tiempo hay poca posibilidad de mecanización. Mauricio Lorca llega a Galicia buscando justamente eso: lugares que exigen el máximo para entregar una identidad que no se puede clonar. En Galicia encontramos frescura, tensión y elegancia atlántica.
La subzona Amandi, en el corazón de la D.O. Ribeira Sacra, es el epicentro del trabajo gallego de la bodega. Sus bancales de pizarra y granito sobre el cañón del río Sil obligan a la vendimia manual en condiciones extremas. La Mencía, varietal principal de estas laderas, expresa aquí una tensión mineral y una acidez vibrante imposibles de replicar en suelos más cómodos.
Junto a la Mencía, variedades como Sousón, Caíño Tinto, Garnacha y Godello completan la paleta gallega de la bodega. Los vinos de Galicia son el contrapunto atlántico de los tintos mendocinos: más ligeros de cuerpo, más tensos en acidez, perfumados de flores rojas y hierbas silvestres, con un final mineral que recuerda la piedra mojada del río.




